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(2000) MEDEA de Jean Anouilh |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: Omaira Rodríguez, Andrés Moure, Ramiro Rojo "Jean Anouilh escribe su Medea en la postguerra de los cuarenta como un argumento contra la violencia, el desarraigo y el abandono. Sobre el tema griego, escrita para el teatro por Eurípides, el dramaturgo francés recava el conflicto trágico del hombre, pero esta vez la acción no es guiada por el destino sino por la voluntad de una Medea profundamente humana que ha perdido los rasgos de la hechicera divina para convertirse en la mujer amante que con su amor mueve el mundo, de vida y muerte. Es esta Medea una lectura contemporánea que en el verbo de Anouilh y en el montaje de Pequeño Teatro se convierte en una nueva epopeya y en una nueva discusión, pero ahora contra el estado de violencia y desarraigo en el que vivimos. Por esto, Medea nos ha permitido ir a lo más profundo de nuestras propias raíces, nos vincula con un pasado que amamos y nos inscribe en el mundo de hoy con nuestro teatro como expresión propia de los actores del grupo."
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(1999) EL CUENTO DE LA ISLA DESCONOCIDA de José Saramago |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: Rodrigo Saldarriaga, Omaira Rodríguez, Ramiro Rojo, Andrés Moure "La quietud que precede al teatro cuando el público está acomodado en sus butacas vuelve a aparecer. Las luces de la sala se agachan para que la atención se concentre en el escenario. Esta vez no salen hombres y mujeres maquillados, ni vestidos para representar personajes. Hay cuatro mesas con sus sillas distribuidas como en un salón de escuela. No vemos utilería. El viento se ha reposado y nadie habla. Salen cuatro figuras con camisa y pantalón negros. No distinguimos sus caras a pesar de que no están cubiertas. Se sientan en silencio. No hay nadie en esos cuerpos. 'Un hombre llamó a la puerta del rey y le dijo, Dame un barco', habla una voz que sale de uno de esos cuerpos. Desde este momento otras voces saltan para decir más cosas. Cuentan un cuento que alguna vez escribió Saramago, El Cuento de la Isla Desconocida. Los espectadores escuchamos desde la penumbra de la sala y construimos en el aire negro el paisaje de la Isla Desconocida. Cada uno a su manera. Tantos escenarios como asistentes a la Sala de Pequeño Teatro. Ahora no leemos a través de ellas, sentimos a través de nosotros."
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(1997) LA SONATA DE LOS ESPECTROS de August Strindberg |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: Efraim Londoño, Andrés Moure, Omaira Rodríguez, Eduardo Cárdenas, Héctor Franco, Walter Suaza, Liliana Suárez, Ramiro Rojo, Humberto Zapata, Patricia Márquez
En este drama del sueco August Strindberg plantea la eterna lucha generacional, en la cual el anciano se resiste aceptar que su joven pupilo lo puede reemplazar.
La Sonata de los Espectros, es sin duda, la más apreciada. Especialmente su segundo acto, es una verdadera maravilla. En él se inspiraron los dramaturgos del Teatro del Absurdo.
También esta obra es un ajuste de cuentas, la revelación de algo feo, escondido tras una hermosa fachada. Es un arrancar las caretas de las falsas apariencias que nos ocultan la realidad.
Casi al comienzo, en la calle un estudiante suspira por alcanzar la felicidad que representa para él la vida que intuye tras la esplendida fachada de una casa. Es el máximo de la dicha. Pero lo que hay allí dentro es un infierno. “La casa de los espectros” es la expresión más acabada de esa falsedad. La cena donde todos representan un papel, donde nadie es lo que aparenta. Y el ajuste de cuentas acaba por destruir al implacable ser que lo ha puesto en marcha.
En la pieza hay una réplica muy significativa. El protagonista, de una manera un poco pueril y patética, dice que no puede callar la verdad, aunque decirla le cuesta la vida a su amada. Una replica que explica muy bien el talante de Strindberg, su pasión por decir la verdad, su verdad, cayese quien cayese y le costase lo que le costase.
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(1996) ESPERANDO A GODOT de Samuel Beckett |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: La escena se resume en: Dos hombres que esperan debajo de un árbol retorcido
Esta obra fue escrita y estrenada en la década del cincuenta y desde el primer momento se convirtió en un centro de controversia, ha sufrido las clasificaciones menos esperadas por el autor, desde ser catalogada de Teatro del Absurdo, hasta decir que es el mejor ejemplo de Anti-teatro. Según cuenta el escritor Charles Juliet, el manuscrito de “Esperando a Godot”, no tiene ningún retoque y como dijo Beckett “todo ocurría entre la mano y la página”. Es una pieza cargada de humor, de ironía y sarcasmo, muy característicos en este autor, que según se relata en varias entrevistas frente a la pregunta de “¿quién es Godot”?, él contestaba: “Si lo hubiera sabido lo hubiera puesto en la obra”. La escena se resume en dos hombres que esperan debajo de un árbol retorcido.
Ellos buscan desesperadamente la identidad que les permitirá evadirse de su anonimato y como es natural, no la encuentran jamás. Si a esto se suma la eterna espera que hacen Estragón y Vladimir, con su desorientación espacial y temporal, que se resume cuando al regresar en el segundo acto, la única diferencia que encuentran en el sombrío paisaje es que el árbol ha florecido.
Puede que sea el día siguiente, como ellos creen. O puede que sea el mes siguiente o el año siguiente o mil años después: da lo mismo “la memoria nos juega esas malas pasadas”.
Los personajes centrales de esta obra dan la sensación de estar vivos porque no les queda otro remedio. Objetivamente, quisieran morir, pero no pueden darse muerte porque la voluntad de vivir (sobre la que no pueden ejercer control alguno) es más fuerte que la voluntad de morir.
Lo admirable en Beckett es su conciencia del misterio insondable de las cosas, su finalidad impenetrable, el inefable milagro de la existencia. Todo esto enmarcado en el género de la comedia negra, porque como él mismo lo dijo: “no hay nada más cómico en el mundo que la tragedia ajena”.
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