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(1995) EL GRAN DÍA de Alan Ayckbourn |
Dirección: Efraim londoño
Actuación de: Walter Suaza, Patricia Márquez, Héctor Franco, Omaira Rodríguez, Eduardo Cárdenas, Humberto Zapata, Nora Lía Agudelo, Ramiro Rojo, Rodrigo Saldarriaga, Rigoberto Giraldo, Liliana Suárez
Es una versión de Pequeño Teatro de la comedia original de Alan Ayckbourn, Mesa para diez, escrita por el autor inglés en 1977, sobre los acontecimientos de una revuelta popular en pequeño pueblo en cualquier lugar del mundo.
Las obras de Alan Ayckbourn son siempre comparadas con ciertos aspectos de su vida. Sus biógrafos han intendado siempre analizar a la persona a través de sus personajes. En la biografía de Paul Allen sobre Ayckbourn, este es comparado con un personaje llamado Dafydd en la obra “A Chorus of Disapproval” –“Un coro de desaprobacion”-. Es difícil no preguntarse si Ayckbourn se veía a sí mismo con problemas.
Es posible que el dramaturgo haya escrito sus obras teniendo en cuenta sus propias experiencias pero, considerando cómo ha separado su vida personal de la pública, es difícil imaginárselo exponiendo sus intimidades más profundas a los lectores de sus obras. Sus biográfos, no obstante, han tratado de analizar su personalidad a través de sus trabajos, pero el hecho de que Heather y Alan están actualmente casados, probaría que la obra anteriormente citada, A Chorus of Disapproval, no refleja de forma directa sus circunstancias al seguir un argumento completamente opuesto.
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(1994) EL EJÉRCITO DE LOS GUERREROS de Rodrigo Saldarriaga |
Dirección: Héctor Bayona
Actuación de: Rodrigo Saldarriaga, Walter Suaza, Patricia Márquez, Héctor Franco, Omaira Rodríguez, Efraim londoño, Oscar Londoño, Eduardo Cárdenas, Humberto Zapata, Andrés Moure, Liliana Suárez
La historia de un general retirado que en su senilidad cree poder ejercer una vez más la presidencia de su país.
Sería un poco petulante decir que “El ejército de los guerreros”, es una obra épica sobre la Colombia del S XIX, pero creó que en el fondo nuestra historia está emparentada en primer grado de consanguinidad, con la farsa y el ridículo. Caudillos mestizos con delirios de emperadores y monarcas, tratando de emular las costumbres con las casas imperiales europeas, creando estados de bolsillo para el gusto personal y dictando leyes y constituciones al amaño de la última borrachera, de la última ambición, de la última aventura, o de la última amante. En la imagen emperifollada de una estatua de uno de nuestros caudillos, en las vitrinas de los museos de historia, en las laminitas de los manuales, o en las pinturas de los espinosas, quedó retratado nuestro grotesco pasado cercano: caballos blancos con largas crines como el del infante Carlos, uniformes de usares tejidos en seda, oro y plata, al mejor estilo Borbón, bicornios emplumados y coronas de laurel solo vistos en David, sables toledanos del Greco y toda la parafernalia de la nobleza decadente en un país de mierda poblado por pobres de antología, esclavos de otros tiempos, y bebedores empedernidos de chicha que bien los retrató la comisión corográfica y Torres Méndez. Después de leer a Carl August Gosselman en su “Viaje por Colombia” de 1825 – 1826, no queda más remedio que aceptar que nuestro pasado republicano es una opereta fantástica digna del más depurado esperpento valleinclanesco y que ese paisito, hijo legítimo de la bufonería en la truhanería es digno de elevarse como paradigma a la epopeya del ridículo.
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(1994) LA TEMPESTAD de William Shakespeare |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: Walter Suaza, Patricia Márquez, Héctor Bayona, Omaira Rodríguez, Efraim londoño, Oscar Londoño, Eduardo Cárdenas, Humberto Zapata, Carlos Galeano, Nora Lía Agudelo
Es la última obra escrita por Shakespeare, llena de fantasía y con personajes con características muy singulares, en una ambiente que mezcla la realidad y la fantasía. Hecha en 1611 y estrenada el mismo año, es un drama en cinco actos, en verso y prosa.
La fuente de esta obra debe buscarse en la commedia dell'arte italiana; algunas intrigas análogas a la suya han sido descritas por diversos estudiosos. Con estos elementos italianos Shakespeare combinó detalles del naufragio en las Bermudas de sir George Somers (25 de julio de 1609). Otros consideran como fuente probable de la tragedia la novela castellana La gran conquista de Ultramar.
En este drama creado al final de su carrera como El sueño de una noche de verano, Shakespeare utiliza lo sobrenatural, recurriendo al mundo maravilloso de los elfos y de las hadas, fundiendo admirablemente sus acciones con aventuras humanas, con lo que éstas ganan en donosura y profundidad.
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(1993) ESCUELA DE MUJERES de Molière |
Dirección: Rodrigo Saldarriaga
Actuación de: Efraim Londoño, Omaira Rodríguez, Oscar Londoño, Walter Suaza, Eduardo Cárdenas, Héctor Franco, Patricia Márquez, Ramiro Rojo.
“Arnolfo intenta atrofiar el espíritu de Inés para encadenarla a su egoísmo y convertirla en sirvienta de su felicidad doméstica. Pero su pedagogía estúpida se vuelve directamente contra él. Buscando el medio de hacerse amar, se hace odiar. Inés siente horror de aquel hombre repulsivo que le habla de cariño con la voz lúgubre de un predicador en sermón de cuaresma (…). La ingenuidad de Inés es una desnudez que la expone a todas las sorpresas del amor (…). Si en vez de un enamorado Horacio no fuese más que un libertino, Inés sería suya desde la primera entrevista. ¡Que figura tan adorable la de esta hija del instinto! Inés no busca el ingenio…; el ingenio surge en ella naturalmente, desdeque ama.
Arnolfo es la parte de si mismo que Moliére ha puesto en este sombrío papel. De vez en cuando, el poeta se deja ver tras su personaje. Cuando escribía “La Escuela de Mujeres”, su situación era poco más o menos la de Arnolfo: tenía como él 42 años; Armanda Bejart, con quien acababa de celebrar sus bodas, contaba con diez y ocho. Víctima de una coqueta, como Arnolfo de una ingenua, igual que éste, siente en el corazón la mordedura de los celos. Así, al poeta le ha bastado abrir sus casas para encontrar en el escenario de su comedia.
Pero ¡con qué indulgencia nos ofrece el espectáculo de su propia desventura! “Jamás pensé que yo era demasiado austero para una sociedad doméstica”. En su obra esa austeridad del filósofo, conviértase en la dureza egoísta de un tiranuelo doméstico. A costa suya, hace que nos riamos de Arnolfo, y la careta ridícula del tutor de Inés apenas deja entrever el rostro bañado en lagrimas del marido de Armanda.
“Lo que hace el espectador insensible a los sufrimientos de Arnolfo, es su sistema absurdo de embrutecimiento conyugal. Siembra tontería para cosechar inocencia; pone a Inés una cabezada de burro para apartar de su propia frente los cuernos que le predice Crisalto. Por terror, la ignorancia y el secuestro pretende adueñarse del corazón de una joven”. Paul de Saint Víctor
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